martes, 27 de septiembre de 2016

«Escribir sobre Turquía será mi sello». Entrevista a Carlos Flores A., autor de Síndrome de Estambul

Síndrome de Estambul, novela de Carlos Flores A. (Santiago, 1981), publicada a fines del 2015 por Contracorriente Ediciones, narra la historia de Sebastián Mustakis, un joven chileno de ascendencia griega que viaja a Turquía tras encontrar los diarios perdidos de su tía abuela Sofía, quien a principios de siglo había partido sola a Estambul en contra a los designios de su familia y las costumbres de la época. En su viaje, el protagonista no sólo descubrirá información sobre Sofía, sino encontrará a las mejores amistades del mundo. 
Su novela está siendo traducida al turco y será publicada por la editorial otomana Profil Kitap a comienzos del 2017. 
En la siguiente entrevista, Carlos responde preguntas sobre el proceso creativo de su libro y entrega consejos de viaje a Turquía.

¿Qué es lo que te hizo convertir tu diario de viaje en Síndrome de Estambul?

En un principio, quise hacer el viaje que había soñado durante doce años y uno de los pretextos era buscar inspiración para escribir una nueva obra. Estando allá conocí a alguien que entonces soñaba con ser escritor, Gökhan en la novela, y nos propusimos escribir un libro juntos. De regreso en Chile, intenté iniciar una narración épica, otra histórica, otra fantástica y nada resultaba, hasta ocurrírseme transformar en novela mi propia experiencia… Un escritor escribe sobre lo conocido y por eso, decidí cumplir la promesa hecha a mis amigos turcos e inmortalizarlos literariamente.

¿Qué porcentaje de ti tiene el personaje principal Sebastián Mustakis?


Es difícil hablar en porcentajes… Al igual que yo, Sebastián proviene de una familia tradicional, es musulmán, es diabético, tiene una discapacidad física, es escritor, ama Turquía… Sebastián tiene mucho de mí, pero hay otros aspectos en los que no nos parecemos para nada como que él tenga trabajo y yo sea cesante, por ejemplo. Existen otros aspectos míos personificados por Sofía, que es totalmente ficticia.

El autor con el cantante de pop, rock y dance turco Tarkan, 
antes de su concierto en el Parque de la Playa İnciraltı, de Esmirna.


Tú eres un enamorado de Turquía, y eso se refleja totalmente en la novela. ¿Qué es lo que más destacas del pueblo turco?


Creo que sus virtudes más destacables derivan principalmente de la crianza que tienen desde su primera infancia, con base laica islámica. Un ejemplo de ello es que al ser un país con más del noventa por ciento de población musulmana, se les enseña a ser hospitalarios, solidarios, voluntariosos; en mi novela esto queda claramente reflejado por el trato que los amigos turcos le dan al grupo de viajeros chilenos.

En tu libro recreas parte de la vida de Estambul de principios de siglo, ¿hiciste mucha investigación para recopilar la información?


Investigué desde los dieciocho años hasta ahora todo lo referente a Turquía: religión, historia, cultura, tradiciones, idioma –que todavía no domino bien–, política, costumbres. Pero después de tanto tiempo, te das cuenta de que siempre hay más por descubrir y jamás puedes considerarte experto.

Carlos al interior de la Mezquita Azul o del Sultán Ahmet, en Estambul.



¿Seguirás escribiendo sobre Turquía en tus próximas obras?


Hace tiempo decidí que sería mi sello. En mi primera novela, Alma Negra, menciono Turquía vagamente. En mi segunda novela que está sin ser publicada, ¿Con cuántos hombres has amanecido?, el protagonista también está enamorado de ese país y ahora estoy escribiendo la secuela de Síndrome de Estambul… Cuento todo lo sucedido después del viaje (espero que se publique) y si vuelvo a Estambul, inşAllah, mi siguiente obra sería la tercera parte de una saga tratando temas que ahora estoy desarrollando.

Si una persona te pidiera consejo para visitar Turquía, ¿qué tres lugares le recomendarías y qué tres consejos le darías para disfrutar el viaje?


Debes tratar de leer un poco sobre Turquía antes de viajar, pues aunque es un país laico y occidentalizado, sigue siendo tradicionalista en algunos aspectos y puede considerarse muy irrespetuoso que vayas como un occidental a quien deben aguantarle todo, como le ocurre a uno de los personajes en mi novela. Intenta adaptarte a Turquía y que no sean los turcos quienes deban adaptarse a ti. En la medida que hagas esto e investigues un poco, se te facilitarán las cosas y podrás conocer en Estambul, por ejemplo, lugares tan emblemáticos como el Gran Bazar, donde podrás ver joyas que en ningún otro sitio del mundo se hacen o el Palacio de Topkapı, en donde te sentirás transportado hacia el pasado hasta casi poder encontrarte con algún personaje histórico de la talla de Pargalı ĺbrahim Paşa caminando por los pasillos. Si viajas en verano y quieres algo realmente inolvidable que corone tu estadía en Estambul, espera hasta el penúltimo día, ve hacia Üsküdar en el lado asiático, camina por Salacak mientras llega la tarde y siéntate en el Café de las Alfombras a orillas de la mar, para ver desde allí la Torre de la Doncella mientras el cielo se pone dorado con los últimos rayos del sol. Tendrás ante ti el paisaje que humildemente me parece lo más romántico del mundo. Una muestra de esto es la inmortal frase del poeta turco, Yahya Kemal Beyatlı, que sabiamente dijo «Quien no conoce Estambul, no conoce el amor».

En un patio interno del harén del Palacio Topkapı de Estambul,
 donde vivieron y gobernaron reinas otomanas famosas como 
la célebre Sultana Hürrem, esposa de Solimán el Magnífico o el Legislador.